
CONFUSIÓN EN EL FORO
Después de leer varios foros donde se publican comentarios de usuarios sobre las dietas ricas en proteínas, me ha parecido necesario escribir estos párrafos para dejar claro, de una vez por todas, cuales son las recomendaciones adecuadas sobre las proteínas en una dieta equilibrada. Existe últimamente la tendencia en estos foros a publicar comentarios sobre famosas dietas alegando que los médicos y nutricionistas criticamos las dietas hiperprotéicas porque no queremos que la gente adelgace y dejemos de ganar dinero. Por favor, lean estas líneas. Espero ayudarles a tener opiniones basadas en la realidad.
Atentamente,
Dr. Iñigo Sáinz-Arregui
El Proyecto Diógenes es un proyecto a nivel europeo que pone de manifiesto como un ligero incremento en el contenido proteico de la dieta puede favorecer el mantenimiento del peso perdido. En su conclusión especifica lo siguiente:
…a modest increase in protein content and a modest reduction in the glycemic index led to an improvement in study completion and maintenance of weight loss
Es decir:
…un modesto incremento en el contenido de proteína y una modesta reducción en el índice glucémico condujo a una mejora en la finalización del estudio y en el mantenimiento del peso.
Esto no difiere en absoluto con las recomendaciones que se vienen dando a los pacientes desde hace muchos años. El contenido en proteínas de una dieta sana no debería exceder el 15-18% aproximadamente, quizá un poco más en deportistas de fuerza. El consumo actual de proteínas de la población actual es de 4 veces más de lo recomendado. Algunas personas consumen hasta un 40% de sus calorías en forma de proteínas.
En la pérdida de peso se recomienda aumentar ligeramente el contenido protéico de la dieta hasta un 20%, por ejemplo, para facilitar el cumplimiento y aumentar la saciedad. No se han observado beneficios con un aumento mayor, y si inconvenientes, porque comer demasiadas proteínas puede hacer que “no tengamos sitio” para otros nutrientes igualmente importantes.
En estos foros y en artículos con un título como este se puede llegar a interpretar que las dietas hiperprotéicas son en efecto, las más adecuadas, pero no es lo mismo un aumento ligero del porcentaje de proteínas que comer “solo proteínas”. Las dietas excesivamente ricas en proteínas no son adecuadas y pueden llegar a ser perjudiciales. Es cierto que hay que preferir carbohidratos como las legumbres, las verduras, frutas y los alimentos integrales, pero eso no significa que el arroz, la pasta o el pan blanco deban estar “prohibidos” o no sean apropiados. Nada más lejos de la realidad.
Las personas con sobrepeso u obesidad deberían ser responsables y dejarse guiar por un médico especialista o por un nutricionista diplomado. A nadie se le ocurriría tratarse una diabetes con un libro, ¿Por qué entonces creemos que se puede hacer lo mismo con una enfermedad tan seria como la obesidad?.
Cuando antes aceptemos que lo único que funciona es comer de todo, de forma moderada, comer más frutas y verduras, y moverse más, es decir, cambiar nuestro estilo de vida para conseguir nuestros objetivos de peso y salud, antes acabaremos con todas estas dietas que no hacen más que sufrir a mucha gente a largo plazo.
Enlace externo:
Abstract del artículo de la revista NEJM

Vivimos en un entorno que se ha denominado acertadamente “obesigénico”, rodeados de opciones infinitas de comida a nuestra libre disposición que hacen difícil un control del apetito para mantener un peso corporal equilibrado.
En España estamos alcanzando las tasas de sobrepeso de países como los Estados Unidos, donde un 60% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad. La regulación del peso corporal es un sistema muy complejo y nuestra comprensión de cómo se produce es todavía incompleta, pero sí sabemos que involucra un conjunto de factores genéticos, hormonales, metabólicos, psicológicos, sociales y de comportamiento.
Las tasas de sobrepeso y obesidad infantil están creciendo a un ritmo más acelerado y aquellos niños que tienen sobrepeso tienen más posibilidades de ser obesos de adultos y corren más riesgo de sufrir enfermedades en el futuro.
Comer mucha cantidad de alimento, consumir habitualmente alimentos con muchas calorías y el sedentarismo son las causas más frecuentes de sobrepeso y obesidad en nuestro país. Los seres humanos estamos diseñados para movernos y gastar energía. En ausencia de ejercicio físico nuestros sistemas de regulación del apetito se alteran favoreciendo el sobrepeso.
El concepto de dieta que para muchas personas asocia connotaciones negativas se sustituye por el de “plan de alimentación” y será un elemento más del tratamiento, junto al ejercicio físico, la reeducación de la conducta alimentaria o los fármacos si fueran necesarios.
Los médicos hoy en día tenemos un papel muy activo en el manejo y control de la obesidad donde pueden estar implicados diferentes profesionales de la salud, trabajando como un equipo. El paciente y el médico llegan a acuerdos conjuntamente para alcanzar las metas y objetivos propuestos.
Debemos considerar que la obesidad es una enfermedad crónica, como la diabetes o el asma y que lo más probable es que necesite de seguimiento médico de por vida. Los beneficios para la salud de un buen tratamiento de la obesidad son numerosos.
El compromiso por parte del paciente es fundamental, ya que el éxito del tratamiento no sólo depende del médico sino del grado de motivación del paciente. El médico valorará si las motivaciones del paciente para perder peso y si los objetivos a corto y largo plazo son adecuados y trabajarán juntos para superar las posibles barreras que se presenten a lo largo del camino.
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